miércoles, 25 de marzo de 2026

La época de las «desapariciones» no empezó con Videla, sino con Perón; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«Durante los últimos tres años, más de 2.000 argentinos han muerto como resultado de la violencia política. El mayor número de estas muertes fueron causadas por terroristas de izquierda y derecha. Los terroristas de izquierda en particular hicieron de la policía, los oficiales del ejército y otros funcionarios del gobierno uno de sus principales objetivos. Los terroristas de derecha, en cambio, han dirigido su fuego contra estudiantes de izquierda, dirigentes sindicales, congresistas y personas simpatizantes de las causas de izquierda en general. Del lado del gobierno, hay evidencia que indica que, frente a la violencia subversiva a gran escala, la policía y los oficiales del ejército han recurrido en ocasiones a ejecuciones extralegales, detenciones y encarcelamientos durante largos períodos y torturas a presuntos terroristas. (...) En cuanto a la libertad de expresión, el gobierno federal ha cerrado en los últimos tres años casi una veintena de publicaciones de extrema izquierda y derecha del espectro político». (CIA; Aerograma A-32 de la Embajada en Argentina al Departamento de Estado, Buenos Aires, 9 de marzo de 1976)

El gobierno peronista, en sus distintos mandatos, ya practicaba las desapariciones con todo aquel que se dijera comunista o mínimamente contrario a sus postulados. Véase el «caso Bravo», referido a Ernesto Mario Bravo, quién fue secuestrado y torturado en 1951; el caso de Juan Ingalinella, secuestrado y asesinado en 1955, o el abogado comunista Guillermo Kehoe, tiroteado por las bandas peronistas en 1964. En el primer gobierno peronista ya existía la llamada «Sección Especial», un cuerpo encargado de la represión concreta del comunismo, como orgullosamente proclamaban en sus discursos. Las campañas de propaganda anticomunista no tenían nada que envidiar a las del maccarthysmo en EEUU o a las del franquismo en España. Recomendamos el visionado de los vídeos anticomunistas de la época peronista recogidos en el documental de Eduardo Meilij: «Permiso para pensar» de 1989.

martes, 10 de marzo de 2026

¿Fueron Marx y Engels dos «críticos contemplativos»?; Equipo de Bitácora (M-L), 2022


[Post publicado originalmente en 2022. Reeditado en 2026]

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En esta sección comprobaremos cómo si bien los periodistas e historiadores burgueses acusan a Marx y Engels de ser unos «revolucionarios de pacotilla», la «Línea de la Reconstitución» (LR) o los «espartaquistas» no son menos y se suman a este coro de la calumnia para lanzar infamias muy parecidas, solo que, eso sí, asegurando que lo hacen desde lo más hondo de su «camaradería» y en pro del progreso de la humanidad, ¡algunos incluso incluyen en la ecuación a Lenin! Lamentan comunicarnos que estos personajes nunca sobrepasaron la «crítica contemplativa» o «ir a la zaga de los acontecimientos», que sufrieron de una falta de consecuencia típica de la vieja filosofía. En definitiva, que no tuvieron un compromiso real con la causa emancipadora, incluso que fueron promotores de una ideología falsa y burocrática. Esto, como bien iremos comprobando en los siguientes capítulos, tiene una relación directa con la estrechez de mente de la LR sobre lo que es la teoría y la práctica −y su íntima conexión−. Véase el capítulo de Bitácora (M-L): «La terrible disociación entre la teoría y la práctica y sus consecuencias» (2022).

Por nuestra parte, esta apología de Marx y Engels no significa que nosotros mismos no pongamos en la picota las meteduras de pata o las inexactitudes del dúo alemán, como ya hemos hecho en otras ocasiones. Esto, como se podrá comprobar también más adelante, es totalmente imprescindible si deseamos romper con ese halo de Marx y Engels como figuras inmaculadas, para desvelar ese manto de misticismo creado donde «siempre estuvieron en lo cierto», donde nunca se equivocaron o si lo hicieron fue «por causas ajenas a sus genios». Pero ser autocríticos y poner las cosas en orden no significa darle un cheque en blanco al enemigo para distorsionar la historia arbitrariamente. He ahí porque decidimos realizar la labor que a continuación presentamos. A continuación estos serán los subcapítulos:

a) ¿Cuáles eran las divergencias entre Marx y Engels y el materialismo de Feuerbach?;

b) ¿Eran los trabajos de Marx de 1844-45 idealistas, una «crítica contemplativa»?;

c) Las comunes y erróneas interpretaciones de las «Tesis sobre Feuerbach»;

d) ¿Podemos hablar de transcendencia de Marx y Engels si no vieron coronadas sus ideas en una revolución exitosa?